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Acerca del Golpe de Estado en Honduras PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guille   
Martes, 21 de Septiembre de 2010 06:03

Hace un tiempo (si, estuve medio colgado), la gente del Centro Argentino de Estudios Internacionales (CAEI) me publicó lo que fue seminario de la carrera. El mismo lleva el título "Golpe de Estado en Honduras: La resistencia y los medios de comunicación". Como me habían dicho que lo iban a publicar, esperé a que esto sucediera y, ahora, lo publico en este blog para que esté disponible para quien quiera leerlo.

¿De que se trata? Como en todos lados, en Honduras los medios de comunicación tuvieron un rol fundamental al momento del golpe: Callarase. Tergiversaban los hechos, ocultaban la existencia de la resistencia, amplificaban sucesos y engrandecían personas; todo encaminado a dirigir la opinión pública.

Los medios argentinos fueron cómplices silenciosos de lo que sucedía, ignorándose el actuar de la resistencia, pero las nuevas tecnologías (internet en particular) nos dan la posibilidad de prescindir de los medios tradicionales y obtener información, conocer los hechos, sin salir de Argentina, solos frente a una pc.

Twitter, Facebook, Blogs, Páginas web, escritos de improvisados periodistas amateurs que cuentan los hechos en primera persona y dan por tierra con la función de los medios masivos. El que quiera oir que oiga.

Foucault (siguiendo a Nietzsche) decía que no hay hechos, hay interpretaciones de los hechos. No hay una verdad, la verdad es la de quien lográ imponer la suya, la de quien tiene poder para imponerla. Sin duda la verdad es la de los medios de comunicación, pero los hondureños renegados y cansados, se largaron a contar su verdad, en forma masiva, a escribir, a pintar, a cantar. El arte de la resistencia. La pasión de la resistencia al poder. Foucault nos dice "donde hay poder hay resistencia al poder" (aunque niega la dialéctica) y no llegó a decir como resistir. El pueblo de Honduras nos da una buena lección.

Allí va el seminario, con el agradecimiento más sincero a los hondureños a los que hinché las pelotas (aunque no entiendan la frase) para conseguir la información.

 

Seminario Honduras (.odt) (si no es molestia, use software libre)

Seminario Honduras (.doc)

 

Última actualización el Martes, 21 de Septiembre de 2010 06:35
 
Retrato de un perseverante PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guille   
Domingo, 15 de Agosto de 2010 16:05

La historia dice que este hombre fracasó en los negocios y cayó en bancarrota en 1831. Fue derrotado para la Legislatura de 1832. Su prometida murió en 1835. Sufrió un colapso nervioso en 1836. Fue vencido en las elecciones de 1836 y en las parlamentarias de 1843,1846, 1848 y 1855. No tuvo éxito en su aspiración a la Vicepresidencia en 1856, y en 1858 fue derrotado en las elecciones para el Senado. Este hombre obstinado fue Abraham Lincoln, elegido presidente de Estados Unidos en 1860.

La lección es muy sencilla: sólo se fracasa cuando se deja de intentar.

 

Última actualización el Domingo, 15 de Agosto de 2010 16:07
 
Nortfolk (Teatro) PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guille   
Jueves, 17 de Junio de 2010 15:42

No suelo concurrir a ver obras de teatro y la verdad es que nunca me gustó el teatro under. Siempre los actores exageran su gesticulación, hacen voces raras y ponen cara de loco, demostrando su histrionismo. No es para mí.

Sin embargo fui a ver Nortfolk, un amigo actúa, me dijo que era buena y el respeto que le tengo me llevó a ver la obra.

Son dos tipos que van caminando o marchando y rememoran situaciones vividas o contempladas, oídas. Cada escena que se rememora es una escena actuada, entonces continuamente nos llevan de los hermanos que caminan a ser madre e hijo, abusador y víctima, asesino y cadáver, etc.

Y es que estos sujetos son militares, o algo similar, uno se confiesa desertor y a lo largo de la obra, los que siempre tuvimos una visión algo peyorativa de los desertores nos encontramos con que es desertor por oposición a asesino, es desertor porque no quiere matar. Así se nos plantean conflictos una y otra vez. Si, si, a los espectadores.

Cuentan historias de la guerra, de seres mutilados, de asesinos y víctimas, de hambre, de sed, de muerte y de sangre y va y vuelve entre risas y lágrimas. No me equivoco, se da entre risas y lágrimas.

Vemos a los personajes desesperados por haber encontrado un cadáver que reconocen y las lágrimas se escapan (bueno, a mí se me escaparon) y en ese momento de tensión, de turbación, de incomodidad profunda, saltan y gritan que la escena salió bien y que están contentos, haciéndote sentir un boludo o algo similar.

Más tarde o más temprano uno habla de manera chistosa, se queja y es inevitable esbozar una sonrisa (cuando no carcajada), para que al instante el del habla cómica diga "pero tengo hambre..." y ahí el mundo se nos viene abajo y quedamos totalmente desubicados otra vez.

La obra se desarrolla así, nos plantea cuestiones atinentes al hambre, a la libertad, a la guerra (una mirada de la guerra completamente distinta y mucho más profunda nos queda) y tantas otras cuestiones que es difícil enumerarlas en un post de blog de medio pelo.

No se si estarán muy ocupados el próximo domingo o los dos o tres siguientes, pero sino, a las 20:00 hs. en la sala A del Pasaje Dardo Rocha, pueden ver Nortfolk, y después me cuentan.

Última actualización el Jueves, 17 de Junio de 2010 16:02
 
El eterno retorno como guía moral PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guille   
Martes, 13 de Julio de 2010 11:03

Nietzsche presentaba el eterno retorno como una invitación a vivir, a desesperar ante los profundos y continuos abandonos. Imagina que en el tiempo infinito se repita una y otra vez lo mismo, en idéntico modo; cada beso no dado es un beso que no se dará nunca, por el tiempo de los tiempos nos quedaremos con las ganas, cada lugar no conocido será desconocido infinitamente, cada arrepentimiento se repetirá una y otra vez.

La idea es buena, clara y potente: Si no vivís ahora, no vivís nunca.

Ahora pongamos las cosas desde el orden moral. Hablaba con un amigo que anda flaqueando en amores y es esta una situación fulera para cualquiera que la haya sufrido, pero el tiene una solución: "agarrar lo que venga para cortar la racha"

Parece ser que el universo tiene algunos recodos secretos, entre los que ha establecido que una persona en pareja es más deseada que una sola (las ganas se notan decía una propaganda de sprite), entonces este amigo aprovechaba esta situación - "Me agarro alguna hasta que cambie la racha, después la largo, cuando otras me den bola".

Ahí, aunque parezca mentira, me vino Nietzsche a la cabeza. Que una mina sufra un desamor porque uno quiere "cortar la racha" parece algo más o menos tolerable. Todos hemos sufrido y sobrevivido. Ahora bien, si ese uso de la persona, ese hacer sufrir y tomar a la persona como medio y no como fin, se repite hasta el hartazgo, hasta el infinito y más allá, si una y otra vez por el tiempo de los tiempos este amigo va a estar usando a una mina para cortar la racha; si infinitamente la va a hacer sufrir una y otra vez, lo convierte instantáneamente en un hijo de puta.

A simple viste se veía, pero con esto él tomó conciencia de lo que hacía.

El ejemplo es burdo pero auténtico. Antes de obrar, ante la duda preguntar ¿Puedo desear repetir esta conducta eternamente? Ahí se nos aparece nuestra acción en todo su peso, en toda su consecuencia.

Actúa de tal modo que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en ley universal. El principio de Kant (como lo recuerdo, no es exactamente así) es hermoso, pero es más abstracto y pocos vi que lo respeten. Nietzsche no ideó el eterno retorno con este fin, pero tantas veces le han hecho decir cosas que no dijo que, una más, no creo le moleste.

 
Ana Karenina (1948) PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guille   
Martes, 02 de Marzo de 2010 20:20

Esta la segunda versión de la película, estrenada en 1948.

La verdad es que los personajes son mucho más parecido a lo que imaginaba tras leer el libro. Ana, interpretada por Vivian Leigh, es realmente hermosa, aunque sigue faltando un poquito para llegar a ser La Ana Karenina.

Esta versión también es un poco más rigurosa en cuanto a la forma de contar las cosas, dura una hora y cincuenta minutos (treinta más que la anterior) y aun así quedan muchas cosas que valen la pena, que deberían estar y brillan por su ausencia.

Tras ver una de estas películas encontramos una linda historia de amor y a Ana que raya la locura, porque sus decisiones se precipitan casi sin fundamento.

Queda la versión de 1997, la última esperanza, veremos que tal.

 
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